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T2 | Capítulo 07: Múnich, resiliencia y reapropiación del espacio

por Malina Sterzik

 

Múnich es la capital de Baviera y la tercera ciudad más grande de Alemania por número de habitantes, después de Berlín y Hamburgo. Es una de las ciudades con mayor afluencia turística, principalmente por su historia, sus museos, monumentos, parques, plazas y palacios, además de sus festividades, donde destaca el mundialmente conocido Oktoberfest. Sin embargo, en este breve escrito no me detendré en ninguno de estos puntos. Si bien estos lugares aportan en gran medida a la imagen de la ciudad y son espacios de tremenda calidad arquitectónica y paisajística, los lugares que a mi personalmente me llaman la atención se dan en otro tipo de espacios o situaciones.

Aquellos lugares que fueron planificados y ejecutados para un fin específico en algún momento determinado de la historia pero luego fueron reconvertidos y ahora cumplen una función completamente diferente. La versatilidad y capacidad de adaptarse al cambio en situaciones poco favorables (su resiliencia, en otras palabras) es donde está mi mayor interés.

En una época de crisis, donde el cambio es constante pero el espacio en las ciudades es limitado y los recursos naturales son escasos, esto merece ser destacado. Por una parte, la reconversión de alguno de estos espacios puede ser planificado y ejecutado por un agente específico, un inversor público o privado por ejemplo. Por otra parte también los ciudadanos mismos pueden comenzar a generar este tipo de situaciones virtuosas, pues nadie como el propio habitante conoce las características del lugar y sabe directamente como se representa el estilo de vida, la ideología y las costumbres de su ciudad.

Studentenviertel Olympisches Dorf | Foto: Studentenwerk München

Comenzaré nombrando tres proyectos que fueron planificados por un agente específico, y en segundo lugar me detendré en otras tres situaciones más urbanas y cotidianas que siguen la misma lógica pero que, sin embargo, son iniciativas propiamente ciudadanas.

En primer lugar, cabe destacar el Studentenviertel Olympisches Dorf. Son pequeñas viviendas que fueron construidas para los juegos Olímpicos 1972 en Múnich. Sin embargo, desde el año 1973 se utilizan como viviendas para estudiantes y son muy solicitados por su buena ubicación y precio relativamente accesible.

Un segundo ejemplo es la Alte Utting, barco que desde 1950 navegó en el Ammersee, lago próximo a Múnich. Después de casi 65 años, en 2016, la navegación dejó de funcionar y se toma la decisión de desecharla, sin embargo, un grupo de personas se opone firmemente a convertir el barco en chatarra y elaboran un plan para convertir este objeto histórico en un centro cultural para la ciudad. Así, desde este año, el barco se encuentra arriba de un puente y funciona como centro artístico, educativo y gastronómico.

Un tercer ejemplo es el KARE Kraftwerk, un gigante complejo de acero y hormigón que se construyó en 1961 como una planta experimental de energía. Sin embargo, pocos resultados concretos y dos explosiones hicieron que en 1999 se cerrara la central eléctrica. Varios años estuvo a la disputa que hacer con el complejo. La demolición nunca ocurrió, ya que en 2010 un inversor privado compró el complejo y después de una extensa remodelación ahora funciona con un uso comercial: la gigantesca casa de muebles KARE ahora se encuentra en el lugar, incluso con un restaurante en el complejo. Todavía se ven los vestigios de la fábrica, grúas de carga antiguas, cuadros de distribución, cables y aislantes, pero justamente estos elementos le otorgan un valor agregado a esta tienda comercial de muebles de diseño.

Alte Utting | Foto: Wannda e.V

Conociendo ya algunos ejemplos de reconversión de espacios planeados y realizados por especialistas en el tema, ahora me gustaría detenerme en lugares que han adquirido nuevas funciones y carácter, pero gracias a las mismas personas. Al fin y al cabo, son estas situaciones las que generan singularidades y situaciones de roce interesantes en los espacios urbanos. Sin una inversión pública o privada, estos espacios son tensionados y luego potenciados por los ciudadanos mismos.

En primer lugar, me gustaría mencionar el puente Hackerbrücke. Un lugar de importancia relativa, una infraestructura vial funcional que de pronto se convierte en un nodo y punto de encuentro para los ciudadanos. Este puente se encuentra sobre un lugar emblemático de la ciudad, una estación de tranvía importante, nudo de varias líneas, cercana a la estación central de Múnich.

Puente Hackerbrücke

La infraestructura fue planificada como un puente automovilístico y hoy en día también es altamente transitado por ciclistas y peatones para cruzar la ancha franja que generan las líneas de trenes. Sin embargo, sobre todo en las tardes, este puente adquiere otro carácter: las personas se sientan en esta estructura de acero para contemplar el atardecer, las líneas de trenes y la ciudad. La infraestructura vial es utilizada como zona improvisada de descanso, de mirador, de encuentro. Este puente adquiere otro carácter, ya no de tránsito si no que de detención.

En segundo lugar, otro evento o situación interesante ocurre en el Hofgarten, un parque en el centro histórico de Múnich. Históricamente, en el S. XVIII, se planificó como jardín de la Residenz, palacio del rey de Baviera. Hoy en día, es un parque público que mantiene el característico estilo barroco. En su centro está el Dianatempel, un mirador que se encuentra en el punto de cruce de los ejes principales y diagonales del Hofgarten. Es una construcción bastante llamativa, de doce lados con ocho arcadas abiertas y cuatro redondas cerradas. Los miércoles y domingos, este sitio funciona como lugar de encuentro para todos los fanáticos del baile, especialmente de la salsa. La regla general es que después de las 20 horas deben haber más de 20 grados. Cumplida esta premisa se instalan grandes parlantes y no es raro ver a personas pasar la tarde bailando salsa.

Hofgarten

Por último, otra situación interesante ocurre los fines de semana en diferentes sectores de la ciudad. Es habitual que los barrios se organicen para hacer Hofflohmärkte, que podría traducirse como ferias de patio o jardín. En estos eventos, las personas utilizan los patios de los edificios y casas como lugares de venta. Aunque por legislación nadie tiene permiso para vender cosas en el espacio público de la calle, el truco es que se abren las puertas de los patios traseros y centrales para realizar esta gran feria de pulgas colectiva pero semi cerrada. Es interesante pasear por las calles y los patios y jardines, un gran espacio completamente permeable donde no hay límite entre lo público y lo privado, el conocido y el desconocido en el mismo lugar.

El espacio tradicional de patio o jardín como zona de resguardo adquiere una función nueva y diferente a la habitual: funciona ahora como un punto de encuentro. Entonces es visible la idea del barrio y la vecindad, conceptos muy presentes en el carácter de esta ciudad. Gracias a instancias como esta es completamente normal conocer a los vecinos y tomar una copa de vino con ellos mientras se ponen en venta algunos objetos para el que se cruce por esta feria improvisada. Los mismos ciudadanos dicen que no se trata de hacer ganancia monetaria si no que simplemente incentivar el encuentro y la vida de barrio.

Hofflohmärkte

Todos los ejemplos mencionados reflejan el potencial que tiene cualquier lugar para funcionar como un catalizador en la ciudad. El espacio es el marco que permite la existencia de ciertas situaciones singulares, pero son los ciudadanos quienes otorgan especial valor a estos lugares al reinventar sus funciones. A pesar de ser una ciudad altamente desarrollada y densa, Múnich todavía conserva su esencia de barrio, de convivencia, de tranquilidad y tiempo para vivir con calma en los espacios públicos. Tal vez sean algunos de estos factores los que explican, en parte, por qué Múnich es la ciudad con el índice de calidad de vida más alta de Alemania.

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Texto e imágenes (salvo las indicadas): Malina Sterzik 

Sobre la autora: Malina Sterzik es Arquitecta y Magíster en Arquitectura del Paisaje de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2018). Luego de terminar sus estudios secundarios en Chile se instaló en Alemania para trabajar en la oficina de arquitectos Händel Junghans Architekten. Vive actualmente en Múnich.

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