Guiie Sandgaard Ferrer partió a Europa un día cualquiera, hace ya diez años. Dio sus primeros pasos por el continente sin rumbo fijo, de país en país, de ciudad en ciudad, de campo en campo, maravillado por ese terruño más bien chico y muy diverso que representa para nosotros los americanos algo así como la figura del padre ausente. Lo suyo era saldar la deuda.

Fue dejando atrás las caras más conocidas de ese padre lejano: España, Francia, Italia, Alemania, y en ese desprenderse los pies lo guiaron sin mucho aviso hacia el norte, donde se detuvieron sus ojos como ante una epifanía. Escandinavia, esa región de límites inciertos, hielos eternos y noches blancas, parecía el lugar. Y como tantas veces, una mujer se encargó de confirmar sus sospechas: había llegado.

Se instaló en Dinamarca y decidió honrar esos paisajes que ahora estaban convertidos en su hogar, con su cámara de fotos como la herramienta de la memoria. Paisajes de belleza sublime, no tan distintos de nuestro sur  patagónico, una naturaleza en estado salvaje que sencillamente empobrece al hombre y lo convierte en retazos aletargados, en pedazos de fibra librada al viento inclemente del norte. Ahí puso su ojo.

Desde entonces su magnífico trabajo fotográfico está cargado de un simbolismo muy chileno, un ojo acostumbrado a la crudeza del mundo, una mirada que parece conseguir con fluidez, sin el esfuerzo que le demandaría a quien no nace rodeado de naturaleza. Sandgaard Ferrer nació en Chile, y ha puesto su ojo chileno sobre esa misteriosa Escandinavia que se revela azul sobre el lente de su cámara. El resultado de su ensayo visual es tan potente como honesto y refleja -algo especialmente expresivo en la temperatura de sus fotos- un ojo paciente, sabio, agudo y, por sobre todo, familiarizado con el espacio abierto y con la implicancia de habitar un territorio salvaje.

Aquí, una pequeña muestra de su trabajo:

Fjaðrárgljúfur, Cañón de la época Jurásica en el sureste de Islandia

Montaña Kirkjufell, Península de Snaefellsnes, Islandia

Highlands, Islandia

Montañas en Akranes, Islandia

Sodoma, bosque en el pueblo Thurø, Fyn, Dinamarca

Highlands en la Península de Snaefellsnes, Islandia

Cascadas Kirkjufellsfoss, Península de Snaefellsnes, costa Oeste de Islandia

Råbjerg Mile, Jutlandia, costa Oeste de Dinamarca

Lago Königssee, Berchtesgaden, Alpes Bávaros, Alemania

Lago Hintersee, Baviera, Alemania

Fuselaje del avión DC-3 en Sólheimasandur, playas de arena negra en Islandia

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Puedes conocer más sobre su trabajo en sus RRSS, pinchando en los siguientes links:

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Texto: Gonzalo Schmeisser | Imágenes: Guiie Sandgaard Ferrer

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