Ruina y paisaje | Piques Mineros en Lota

EL PASADO HISTORICO DEL CARBON

Lota, ciudad olvidada, cargada de un pasado histórico a nivel nacional a raíz del descubrimiento y el desarrollo de la producción del carbón a mediados del siglo XIX. Desde ese momento, un pueblo pequeño fundado por españoles, perdido en alguna lejana latitud y emplazado en una costa cualquiera de nuestro extenso territorio, comienza a transformarse en una importante ciudad minera con un fuerte desarrollo en la explotación del carbón en su sector más alto, dando origen a una riqueza inusitada y, por consecuencia, a la división de la ciudad en Lota Alto (dedicado exclusivamente a la minería) y Lota bajo (la zona más cercana a la costa).

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El desarrollo del carbón crece aceleradamente desde el inicio de las faenas mineras en 1854, alcanzando su esplendor a fines del Siglo XIX. Como ejemplo se puede decir que en 1882, Lota llega a ser uno de los centros carboníferos más importantes a nivel latinoamericano, atributo que se demuestra en la importante contribución de carbón para la Guerra del Pacífico, utilizándose el material tanto como combustible para los barcos como para armamento. En síntesis, el aporte de la actividad convierte rápidamente a la ciudad en un lugar con una fuerte identidad minera y asimismo un lugar que basa su crecimiento (tanto social, económico y cultural) en un paisaje productivo.

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Pero como toda buena historia tiene un final, el auge del carbón pronto empezó a decaer en detrimento de las nuevas tecnologías combustibles, caída especialmente abrupta en los tempranos años del Siglo XX, con el surgimiento de otros minerales (salitre y cobre), permaneciendo la actividad relegada a un segundo plano durante el resto del siglo. En 1997 se produce la caída definitiva de la industria minera del carbón y el cierre total de la mina, suponiendo para la ciudad – por consecuencia – el fin de una época gloriosa en la que se creó un imaginario tan potente, vinculado a un proceso productivo, que hoy es difícil para cualquier chileno no asociar el nombre Lota con el carbón.

EL PRESENTE Y SU POTENCIALIDAD ESCONDIDA

El presente de Lota es incierto: actualmente quedan los vestigios de un pasado industrial, las tristes ruinas de la industria del carbón. Sin embargo y pese al deterioro, muchos de estos edificios permanecen casi incólumes, pudiendo representar iconos importantes para la ciudad. A pesar de que el tiempo poco a poco ha ido borrando y degradando sus formas iniciales – provocando una discontinuidad que dificulta el entendimiento de los elementos originales – la infraestructura aún sigue disponible, pidiendo a gritos un poco de atención. Y es que hoy, aunque todo parece espacio muerto, congelado por el tiempo, y sufriendo la irrupción siempre eterna de la vegetación espontánea que le ha dado un aspecto de abandono muy similar a un paisaje desolado de post-guerra, sigue siendo un lugar de un increíble potencial reciclable.

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Este potencial se basa tanto en la espacialidad del lugar, como en la infraestructura, especialmente referida a los edificios para los piques Carlos Cousiño I y II – construidos el año 1930 y 1937 respectivamente -, que constituyeron un punto de inflexión entre la extracción del carbón bajo tierra, su procesamiento y traslado al exterior.

El elemento que marca esta inflexión son los piques propiamente tal, excavaciones profundas en la tierra que permitían el traspaso del minero y del carbón desde lo que podríamos llamar Sobre-tierra hacia el Sub-Terra, mundo subterráneo donde se ejecutaba el trabajo más arduo y, a su vez, inhumano de la actividad. Con respecto a lo construido, se distinguen aún varios elementos  de valor patrimonial que se conservan en pie.

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Como primer punto están los ya mencionados piques, como nexo entre el mundo subterráneo de la mina y el contacto sobre la tierra para el procesamiento del carbón, así como la entrada y salida de los trabajadores. En un segundo punto están las cabrias que son elementos verticales que permitían el traslado del personal hacia las minas y la extracción del carbón hacia la tierra. Estas piezas son básicamente estructuras de acero y hormigón, y su funcionamiento se daba a través de una serie de poleas que permitían el contacto con lo que está bajo tierra.

El tercer elemento son las líneas férreas, que conforman caminos para trasladar el carbón extraído desde los piques hacia otros edificios para su procesamiento y distribución. Como cuarto punto están los vacíos y túneles que cumplen la función de depósito de elementos prescindibles del carbón hacia el mar.

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El quinto punto y final son los galpones que encierran este complejo de redes, túneles, cabrias y piques, conformada por dos volúmenes longitudinales dispuestos en relación este-oeste en sus extremos; y dos volúmenes laterales que encierran las poleas mecánicas que permiten el funcionamiento total de las cabrias.

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Lo interesante hoy, es que independiente de la función inicial, la disposición de los elementos es fundamental para entender cómo se configuró un orden espacial que alguna vez fue un condicionante del paisaje anterior, dado por la naturaleza del lugar y modificado por la arquitectura.

Hoy el lugar se entiende justamente desde la vereda contraria, y es que lo construido se ha supeditado a las leyes de la naturaleza, apareciendo el material original que define al lugar y desapareciendo la voluntad transformadora de la arquitectura, expresando claramente su caducidad y, por ende, la prevalencia del paisaje cuando no media un esfuerzo humano por detenerlo.

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Esta degradación de la obra y la irrupción del paisaje original, ha detonado en la creación de una nueva imagen sobre un mismo lugar, en que naturaleza y ruina constituyen un paisaje mixto. Hoy, estas ruinas suponen no sólo un testimonio histórico de un momento clave de nuestra historia, sino que además aparecen como una oportunidad de convertirse en una expresión del paso del tiempo sobre la obra humana, una indiscutible expresión de la insuficiencia de cualquier esfuerzo humano por la permanencia.

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Fotografías: Claudio Squella © + Aula de Patrimonio Lota 2012-2013 PUC © + Historia Fotográfica de Lota © | Textos: Claudio Squella + Gonzalo Schmeisser

 

Category: Arquitectura
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