Seguimos en nuestro tour veraniego por los imperdibles paisajes chilenos. En esta ocasión estuvimos escalando en uno de los lugares que han agarrado fama de a poquito, especialmente por su tremendo potencial para transformarse en un importante polo del deporte de escalada a nivel Sudamericano. Fama que constatamos in-situ.

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Caminando hacia las paredes de roca

Con más de 200 rutas equipadas, el precioso ‘Valle de los cóndores’ se ha convertido en un paraíso para la escalada tanto deportiva como tradicional. El acceso a este lugar es a través de la ruta CH 115, que va en dirección al paso internacional Pehuenche, desde Talca hacia la cordillera, en la VII Región del Maule.

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Acampando a cielo abierto

En un comienzo el valle es bastante amplio y denso en cuanto a vegetación; se observan grandes especies – especialmente peumos y boldos – que a medida que uno se va internando por el cajón empiezan a volverse muy escasas hasta desaparecer, encontrándonos súbitamente en medio de un paisaje muy desolado pero alucinante. Una vez ahí, vemos grandes paredes de roca conformadas por corte en la tierra, que han dado paso a extrañas formas de terrazas invertidas y de grandes dimensiones, siendo fácil perder la escala ante la magnitud de estos macizos rocosos.

Matiza nuestra vista las bellísimas texturas y los tonos café, rojos y blancos de la piedra.

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Paredes de roca con sus matices tonales

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Escalando alguna de las paredes / ‘Bandurrias’, ‘Gran pared’ y ‘Escuela’

Aquí, no hace muchos años, se comenzó a equipar rutas para la escalada en roca, no sólo por las buenas condiciones que esta posee sino que por la infinidad de paredes que conforman el lugar, de diversos tamaños y tipos. Cada una de ellas da una condición distinta para escalar, desde grandes líneas verticales – conformadas solo por fisuras o grietas en la roca, desplomes y techos para los más osados – hasta paredes formadas por un sinfín de volúmenes y terrazas, las que en cierta medida hacen que algunas de estas rutas sean más accesibles para los que se inician en este deporte.

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Salientes de roca y cortes verticales en la pared ‘Cárcel’

A pesar de que este sitio es reconocido casi únicamente como un paraíso para la escalada, existen muchos otros atractivos naturales que hacen de este valle un verdadero tesoro natural. Grandes saltos de agua de más de 25 metros con aguas cristalinas provenientes de los deshielos, extensas vegas y pequeños bofedales que dan hogar a diversas especies de pájaros, liebres, zorros, y una incontable cantidad de lagartijas y pequeños reptiles que vemos escabullirse entre las rocas. También es posible divisar a simple vista los siempre imponentes cóndores, quienes vigilan ‘su’ valle desde las alturas. El nombre del lugar no es gratis.

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Especies vegetales y animales presentes

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Uno de los pocos cuerpos de agua: río Maule

En el horizonte, grandes paños de tonos rojizos y verdes sobre las laderas suavizan el panorama, logrando un bello contraste con las zonas rocosas, repletas de filos, bloques sólidos y homogéneos en color. A lo lejos además, es posible observar grandes montañas y picos, que asoman entre los cerros siempre cubiertos por las nieves eternas de Los Andes.

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Tonos y matices en laderas

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Los Andes parece decir presente

Aquí los días son extremadamente calurosos en verano, muy secos y de poca sombra. Únicamente es posible guarecerse bajo alguna pared o alguna saliente de roca, pues la vegetación es escasa debido a la altura. Pero como buen clima cordillerano, al caer la noche cae también la temperatura, y con ella el regalo de un cielo completamente despejado, limpio y cubierto de estrellas que es un deleite para los ojos.

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Vertiente del río Maule

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Paseo por las alturas del valle

En fin, el ‘Valle de los cóndores’ es un tremendo paisaje, de una belleza tan amplia como su magnitud, repleta de elementos naturales muy mixtos y que no dejan de maravillarnos. Esto, es especialmente notable si se logra subir por sus tremendas paredes para apreciar el paisaje en toda su dimensión. Y mejor aún si nos acompañamos de gente amable y respetuosa con el medio – como pudimos notar en quienes escalan aquí – quienes en gran medida han sido pioneros en el conocimiento y la defensa de uno más de nuestros paraísos naturales.

Texto e imágenes: Fernando Márquez de la Plata ©

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