Otra vuelta por las Salinas de Boyeruca | Región del Maule

Hace algún tiempo les presentamos el proceso productivo de la extracción de sal de mar en las Salinas de Boyeruca, Región del Maule. Proceso productivo tradicional de la zona y que da sustento económico a muchas familias, a la vez que aparece como un elemento que da identidad y construye cultura colectiva.

Lo más impresionante del lugar, es que el territorio se encuentra alterado por una geometrización arbitraria de la tierra, acorde a las necesidades funcionales de la actividad. Como ya revisamos en nuestra primera pasada por aquí, la modificación consiste en generar una serie de unidades a modo de receptáculos o piscinas de llenado con agua proveniente del Océano Pacifico. Posteriormente se procede a realizar un largo proceso de secado del mineral a través de la evaporación de las aguas, dando como resultado la pura y cristalina sal natural de mar; la misma que tenemos disponible en nuestras mesas cada día.

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Como la máxima lo indica, el paisaje es siempre un hecho dinamico, en constante cambio y suceptible a ser alterado constantemente. Por lo tanto, y para comprobar aquella ley, queremos mostrarles brevemente de que manera este paisaje productivo-patrimonial se encuentra alterado por el factor estacionario, hoy en temporada invernal.

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Hay que considerar también que en este período (entre Mayo y Agosto) el sistema hídrico aumenta considerablemente, dando paso al crecimiento de diferentes especies, especialmente algas acuáticas, sub acuáticas y de borde. Gracias a su proliferación, es posible ver vivos tonos rojos y verdes, que se entremezclan por todas partes. La gracia es el notable contraste que se produce con el periodo estival, momento en que el lugar muestra tonos más homogéneos, entre la tierra seca y los intensos blancos y grises, colores derivados del componente escencial que da vida al lugar: la sal.

Sumado a todo esto, notamos que persiste durante el año – pese a los cambios de estación – una extensa colonia de cisnes de cuello negro que habitan en la zona desde hace algunos meses. Este nuevo visitante llegó posiblemente por los problemas de contaminación producidos en los primeros días de 2015 en la Laguna Torca y en el Lago Vichuquén, ambos sitios muy cercanos a Boyeruca. Estos nuevos invitados contribuyen a crear una imagen única, un festival de colores en medio del trabajo del hombre, que cambia de una estación a otra pero que mantiene una escencia.

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La imagen entonces se compone de amplios suelos pantanosos, plantas sub acuáticas de intensos tonos rojizos, elementos divisores construidos, el hombre trabajando y una vasta comunidad de aves que vinieron para quedarse, dando a Boyeruca un aspecto singular que se está transformando en ícono.

Puedes ver nuestra primera vuelta y hacerte una idea del contraste cromático entrando aquí: https://landie.cl/lugares-de-chile/salinas-de-boyeruca/

Fotografías: Fernando Márquez de la Plata © | Textos: Fernando Márquez de la Plata

 

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