Ahí están
Ahí están, nos esperan,
las cavernas de mármol
blanco y celeste.
Junto a ellas,
Justo en el punto de ingreso,
un indígena dijo lo que dijo:
No conocerán esta Tierra
mientras no la caminen
descalzos,
la piel rozando el suelo
ahí
en la Trapananda de Aysén.
Con un gesto
mostró
la apertura de la caverna.
Entramos desnudos,
la piel sobre la piedra,
la piel sobre la piedra,
al amanecer del primer día
cuando la luz no es de este mundo.
Era un portal,
supimos después,
para asomarse a otro mundo.
–
Texto: Miguel Laborde
Fotografía: Martín André


