Nuestro sol se ocultó

Nuestro sol se ocultó

Ese mensaje del emperador mexica,
justo antes de ser capturado por los españoles
el día anterior-,
ha sido recordado en estos días;
el rey de los hispanos ha concedido el Premio
Príncipe de Asturias Concordia 2015
al Museo Nacional de Antropología de México;
por ser un espacio de interés mundial
“para el estudio de la humanidad”.
(Antes, se pensaba, eran de otra humanidad).

Los cantantes chilenos, los cineastas, los poetas
de Chile emigran ahora a México, al DF,
y deambulan por la Plaza del Zócalo;
hay un mercado enorme, de millones que hablan español,
y es un rito visitar el gigantesco museo del pasado precolombino,
donde uno se siente mínimo, abrumado,
inferior a esos dioses.
¿De verdad queremos que vuelvan, los dioses mexicas?
¿Los que consumían cerca de 200 corazones humanos cada día?
¿No debiéramos agradecer,
que si algo bueno trajo la brutal Conquista,
ello fue el hundimiento de los dioses mexicas?
¿No fue una fortuna que su sol se ocultara?
¿Y que así no dejaran de latir, tu corazón y el mío,
cortados por el negro cuchillo de obsidiana,
por la mano del sacerdote en la alta pirámide?
Otros y tantos son los legados indígenas, miles de ellos,
no sus dioses hambrientos de sangre.


Texto: Miguel Laborde
Fotografía: Luna Figueroa

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