Playa de Guayaquil
Nuestros gritos y deseos,
nuestros lamentos,
se nos alejan en canciones,
sambas, boleros, tangos,
rancheras y cumbias, de ahí somos,
de la tierra de música sin fronteras.
Una noche en Guayaquil,
playa larga y vacía,
un círculo de negros canta.
Los jóvenes desconfíanpero hay un viejo,
un viejo que me acoge,
él y su aguardiente.
Cantan una samba argentina.
La conozco y me sumo,
a su noche tibia y sonora.
¿De dónde vienes?, me preguntan.
Se miran,
ojos blancos en noche oscura,
y entonces, al tiempo,
mirando arriba a las estrellas,
eleven, de nuevo, sus voces:
“Si vas para Chile, te ruego viajero,
que digas a ella,
que de amor me muero”…
–
Texto: Miguel Laborde
Fotografía: Luna Figueroa



