El Santiago que no fue | Un experimento visual

Santiago de Chile, como territorio geográfico, cuenta con un tipo de clima denominado ‘mediterráneo continentalizado’ lo cual presupone la existencia de un ecosistema de carácter templado mesomórfico, determinado por especies principalmente esclerófilas (Espino, Boldo Quillay, Litre y Peumo como ejemplos más representativos) y arbustos de tipo espinoso.

Este tipo de vegetación es la generadora del paisaje característico de la zona central de Chile, pero, ¿Dónde podemos ver este paisaje natural en Santiago hoy?.

El Crecimiento de Santiago dentro de la cuenca de Chacabuco ha determinado una superficie actual de alrededor de 867 km2, totalmente intervenidos, en su gran mayoría urbanizados, lo que ha dado paso a la imposición del hombre por sobre el ecosistema natural.

Edificios, casas, autopistas, aeropuertos, parques, jardines y plazas, todas construidas bajo leyes ajenas a las preexistentes del lugar. Aún así, existen una serie de territorios dentro de la ciudad a modo de lunares escondidos los cuales aun guardan el paisaje natural de Santiago; los terrenos baldíos.

Los terrenos baldíos son porciones de territorio que ya sea por descuido, problemas legales o dificultad de acceso o imposibilidad de edificación han quedado relegados de la urbe, perteneciendo físicamente a ella. Estos espacios generalmente están presentes de modo muy discreto y pasan a ser parte de una ciudad invisible no reconocida por la sociedad.

Al estar completamente ajenas al “mantenimiento” y la intervención humana, en el caso que no se transformen en basurales informales, se produce allí un completo proceso de recolonización por parte de ciertas especies que crecen de manera espontanea. Son las malezas, los espinos, los dedales de oro; todas pertenecientes al ecosistema natural, una muestra de que el verdadero Santiago aun sigue existiendo.

Son estos espacios baldíos los que nos entregan la oportunidad única de apreciar la naturaleza propia del lugar sin intervención humana; esta naturaleza que no podemos ver ni en la ciudad ni en el campo. Quizá los únicos espacios naturales que disponemos y no apreciamos.

Donde el ser humano ve obsolescencia y descuido, la naturaleza ve la oportunidad de recolonización.

Ubicada en la comuna de Las Condes; la Avenida Francisco Bulnes Correa contiene una línea de alta tensión proveniente de las hidroeléctricas del Cajón del Maipo, que, por normativas de seguridad, genera espacios donde no se permite constructibilidad alguna y que se constituyen como potenciales espacios públicos.

En este caso particular, la mitad de este espacio está completamente cercado, por lo que ha quedado a libre disposición de las condiciones naturales del clima sin intervención humana directa, creando un ecosistema con carácter espontáneo que se rige bajo las leyes propias de la naturaleza, en donde el aparente «desorden» es producto de complejas estructuras sistémicas en completa armonía y orden, carentes de los «cuidados» por parte de jardineros que emplean grandes recursos (agua, maquinaria y plantaciones) para mantener nuestros jardines anti-sostenibles modernos. El equilibrio natural.

Este equilibrio natural es el que lleva a estos micro paisajes, o como Giles Clement les denominaría “Paisajes En Movimiento”, a generar una diversidad de situaciones a lo largo de las diferentes estaciones del año, siendo la primavera la más llamativa por sus colores y la cantidad de especies vegetales y animales presentes (pájaros, insectos y conejos), pero que sin los estados anteriores donde estos espacios son “peladeros”, esto no podría suceder, puesto que es el ciclo natural del ecosistema.

Siendo que existen tamaños para que estos ciclos funcionen de modo correcto, las escalas ecológicas son tan variadas que hasta en el patio de tu casa podría aparecer el paisaje natural de Santiago, ese Santiago que no fue.

Texto e imágenes: Andrés San Martín ©

Category: Video
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1 Comentario. Dejar nuevo

  • Muy interesante, sería entretenido verlo en otros lados también. O ver como la naturaleza se toma los edificios botados de Santiago como en Lota.

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