¿Habitar?

 

¿Habitar?

Habitar, conjunto de hábitos necesarios para nuestra existencia.

¿Qué significa habitar? Trataré de descubrirlo desde una mirada que combina el hábito – hombre y el tiempo-espacio construido o territorio.

Habitar a mi parecer, corresponde al conjunto de hábitos que son inherentes a la especie, que se expresan en espacios necesarios, en objetos, para que éstos ocurran, dejando huellas de nuestros actos o costumbres y también de nuestra evolución.

El hombre visto como un ser compuesto de actos, desde una perspectiva aislada y atemporal puede traducirse en hábitos esenciales, imprescindibles para nuestra existencia y perduración, como comer para nutrirnos, dormir, reproducirnos, etc. El espacio entendido como una caverna, nuestras costumbres originales e indispensables para nuestra subsistencia, que se van complejizando en medida aparece el territorio y la sociabilización.

En la medida en que ocurre la vida del hombre existe un contexto territorial, temporal y social que lo acompaña, va desarrollándose, descubriendo, conquistando, generando su habitar para desarrollarse, para evolucionar.

El tiempo y espacio entonces, determinan el habitar en conjunto, como sociedad y también como individuo, sujeto a un contexto determinado por su desarrollo y evolución frente a las costumbres aisladas y colectivas.

De este modo puedo entender el habitar como expresión de las necesidades humanas ancladas al tiempo y el espacio que acontecen, transmutándose en el desarrollo del espacio, privado y público.

Mi invitación es a pensar en cómo es el habitar actual y a qué necesidades responde, cómo es este tiempo, cómo son los espacios nuevos que aparecen. ¿Se pueden entender los medios de comunicación como espacios virtuales que reemplazan el espacio tangible de sociabilización? ¿Cómo la globalización y el desarrollo del presente se expresa en nuestros hábitos y por ende en nuestros espacios?

Pensando radicalmente, si luego de todo la humanidad y la sociabilización fuesen volviéndose intangibles, habitar sería más que satisfacer nuestras necesidades básicas específicas y universales. Entonces, ¿Se puede habitar lo intangible? ¿Se pueden habitar nuestros pensamientos?

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Texto e imágenes: Florencia Guzmán Feliú

*Imágenes tomadas en la Capilla del Monasterio de los Benedictinos y en la Unidad Vecinal Portales, Santiago de Chile

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