BARRIO ITALIA: MANUAL PARA VISITAR EL PASADO A PASO LENTO

por Carolina Briones | *Para Santiago Adicto – @santiagoadicto

Basta alejarse un poco del cotidiano ajetreo de Providencia para que se devele -paulatina pero latente- el hoy famoso y muy nombrado Barrio Italia. Los cités, conventillos y casonas que le pertenecieron a la oligarquía del siglo pasado abren paso a una escena totalmente distinta que hace converger esa historia antigua con un nuevo concepto de espacio público. Uno renovado y a la vez reciclado, que se extiende hasta la vereda y se sumerge en los patios interiores de lo previamente construido. Uno que congrega librerías, cafés, anticuarios y galerías en medio de un barrio que, pese a todo, conserva un ambiente decididamente residencial.

El Barrio Italia es de esos pocos que van quedando en Santiago; de esos que te invitan a deambular sin apurar el paso, a recorrer lento y distendido, dejándose sorprender por colores y olores, parar en algún puesto y comprar alguna chuchería barata o de las no tanto.

Restorán en Av. Italia

Conventillo o cité

Este ejemplo de consolidación urbana se traduce también en lo que algunos llaman gentrificación – una renovación que dejó atrás los almacenes de barrio y las antiguas residencias para dar paso a una nueva y seductora vida urbana en otra escala de valores–, gracias a su acelerado cambio de giro, que tornó de una vida pausada, antigua, taciturna, hasta convertirse en una suerte de eje bohemio-intelectual. Pese a todo, aun logra conservar los valores de la atractiva vida de barrio que en Santiago se pierde en proporciones desmedidas cada vez que aparece un nuevo edificio.

Volvamos atrás y hagamos un poco de historia: su origen estuvo relacionado a procesos urbanos e industriales que datan a fines del XIX y a principios del siglo XX. El barrio se consolidó durante el siglo XIX y, gracias a algunas iniciativas del gran intendente Benjamín Vicuña Mackenna, quien delimito la ciudad hasta calle Italia, la zona se convirtió en el lugar residencial para la aristocracia chilena del centenario.

De esa época datan las residencias aristocráticas; grandes casonas que hoy parecen olvidadas en medio de la maraña urbana pero que han perdurado en el tiempo con su arquitectura y su recuerdo de tiempos pasados. Años después, ya creada  la comuna de Providencia, el barrio se transformó en una inusual mezcla de comercio, residencias antiguas y cités o conventillos, cuestión que en pocos años hizo confluir en pocos metros un popurrí de la más variada arquitectura de la época.

Tiendas y café

Tarot y anticuarios. El cementerio de los muebles olvidados

Ya a principios del siglo pasado el barrio comienza a ser foco de atención para una gran cantidad de fabricantes de origen italiano, especialmente mueblistas y zapateros. Estos traen trabajo y construcción de industrias para su producción, y vuelven a modificar el uso de la zona, consolidando su estructura mediante teatros, ferias y comercio. Esa bullente actividad trajo consigo el influjo de nuevos migrantes al barrio, especialmente españoles y alemanes, que vendrían a consolidar la vida de barrio del lugar, otorgándole una identidad que por mucho tiempo pareció algo rezagada y decaída, fenómeno que comenzó en los años 50´ y no se detuvo hasta los albores de este siglo. La migración de la clase aristocrática al sector oriente de Santiago y la transformación de las antiguas casonas en fábricas, talleres mecánicos y bodegas generaron una disminución en los valores del suelo y en consecuencia, un barrio que pareció dormirse a la espera de ser despertado.

Tras décadas y décadas de decadencia ocurre que llegan los anticuarios de objetos olvidados y pronto serían seguidos por algunos intelectuales, especialmente atraídos por la arquitectura colonial de las grandes casonas y por el bajo precio del suelo. Como la ciudad es un ciclo de causas y efectos, aquel pequeño gesto guiado por la oportunidad comienza a darle un giro a la zona, que rápidamente se reconvierten y se recicla. Todo esto, que está ocurriendo justamente hoy, le ha otorgado al barrio algo así como un tercer aire del que se es testigo cuando se visita.

Recuerdos olvidados

Almacén de la esquina

Hoy las trasformaciones del barrio son tangibles. La modificación de su espacio físico, la renovación de su arquitectura y la toma provechosa de la vereda son expresión de aquello. Si bien es cierto que la gentrificación trae algunos problemas, pues la renovación y la revitalización de barrios deteriorados, en dónde una clase alta –en este caso una elite de artistas, intelectuales, restauradores, diseñadores y comerciantes– desplazan a aquellos de una clase de menor ingreso, aumentando el valor de la propiedad, alterando el entorno construido y generando una nueva vida urbana; el barrio está mostrando una mejor cara. Hoy es un foco de cultura y de arte vanguardista como hace tiempo se necesitaba en Santiago. Y lo más positivo es que de todas formas aun así conserva su historia; su arquitectura sigue estando, sobrevive algo de su legado y persiste ese sentimiento del tiempo detenido: un barrio de los 50 en los 2000.

Popurrí de objetos olvidados

Llegar y llevar vinilos

El ritmo de sus calles distiende y afloja al paseante. Impera una calma propia de la cotidianeidad de barrio antiguo, de esquina conocida, de aura apacible; con todo el movimiento aún persiste una especie de aire familiar, con vecinos conocidos. El Barrio Italia pareciera haber logrado una armonía casi perfecta entre lo residencial y la zona comercial, como si todos convivieran armónicamente y en su justa medida, con todo lo que eso cuesta.

Andar a paso lento en Barrio Italia es detenerse un poco en el tiempo, disfrutar del pasado pero con el gusto de lo moderno y descubrir que es posible conjugar la historia y la vanguardia dejando testimonio de lo que se es.

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Texto e imágenes: Carolina Briones Q.

2 thoughts on “Barrio Italia: manual para visitar el pasado a paso lento”

  1. Hola me encanto el articulo ,ustedes saben de algún libro que hable en profundidad de la historia de la vida del barrio Italia , cómo se forjó? ,etc, saludos . Ismir

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