CAJON DEL MAIPO: LA OCUPACIÓN, LA RIBERA Y EL PAISAJE

por Carolina Briones | *Para Santiago Adicto – @santiagoadicto

Dicen que los primeros en incursionar en el Cajón fueron, claro está, los españoles, aunque lo cierto es que estas antiguas tierras montañosas ya habían sido visitadas por Chiquillanes e Incas. Pero como la historia la escriben siempre los vencedores, los primeros registros en libros, imágenes y antecedentes son los que dejaron escritos los conquistadores y, muchos años más tarde, nombres como Vicuña Mackenna e incluso el inglés Charles Darwin hicieron lo mismo. Todos se atrevieron a ingresar en este paraíso, por esos años solo un prístino puñado de montañas encajonadas y laderas descubiertas de vegetación, pero aun así de prometedoras tierras fértiles.Pocas cosas han sido tan catalizadoras de la ocupación como la necesidad humana mínima de procurarse el alimento y el impulso animal por salirse de las fronteras, ir más allá. Y es en esa acción exploratoria que encontramos las claves de la construcción de la idea de paisaje: entrar en un territorio ajeno al humano y ordenarlo según sus ideales, física o mentalmente. Algo así como una sucesión de acciones temporales que buscan el atravieso, el recorrido y una lectura simbólica del territorio.

Embalse El Yeso | @ruta_7

Pero volvamos atrás un poco, cuando el ingreso al Cajón del Maipo determinó una idea difusa de la ocupación de la ribera y un concepto utilitario de aprovechamiento del Río. A partir de ahí, la minería y las faenas productivas, y luego el turismo, han sido catalizadores de la re habitación del Valle, así como configuradores del paisaje que conocemos hoy, en que el sitio se levanta como uno de los principales atractivos turísticos para la Región Metropolitana. Al año recibe a 3 millones 600 mil visitantes y cada fin de semana congrega alrededor de 25 mil personas, atraídos por diversas zonas de interés y asociados a actividades al aire libre en paisajes naturales. Ocupaciones temporales e informales del territorio vinculadas al deporte, al ocio, a la recreación, al descanso y a la contemplación, de variada concurrencia de acuerdo a la época del año en que se realizan.

Estos eventos del Cajón, del paisaje ribera y del espacio que se presenta ahí se caracterizan por remitirse a una ocupación informal y adaptada sobre el territorio. Una ocupación cíclica y temporal, de minutos, horas o incluso días pero que se basa en una sucesión de acciones de un visitante que improvisa y que habita el lugar de acuerdo a su experiencia. Ahí, todas sus preferencias de acción y reacción son de acuerdo a sus elecciones, la mayoría inconsciente, basada en sensaciones e impresiones al momento de llegar al lugar.

Estero El Manzano | @ruta_7

Estero El Manzano | Montserrat Castro

¿Lo atractivo? La percepción de un lugar y/o paisaje por quien lo habita, lo experimenta y lo asimila de acuerdo a su propia vivencia sensorial y su experiencia perceptual de este. Un paisaje –como dice el urbanista Kevin Lynch– que más tarde traducimos en la imagen preconcebida del lugar, basada en la configuración mental del imaginario que tenemos y nos llevamos de la apariencia del territorio. Y eso es hoy es el Cajón: un paisaje asimilado por la tipología tan moderna del evento, de la sucesión de acciones, de la ocupación informal, dinámica y permeable del paisaje. Del acontecimiento sin premeditación alguna, adaptado y adecuado al territorio.

Por otro lado, estas ocupaciones al tener una condición efímera y dinámica se tienden a asociar con un mobiliario espontáneo y adaptable. Elementos muebles de la urbanidad contemporánea que nos invitan a crear un nuevo lenguaje de movimiento y ocupación; elementos fáciles de construir, desmontables y livianos, que sólo necesitan el paisaje como plataforma de los sucesos y acciones que generan. En definitiva, ponen al descubierto nuevas formas de habitar y descubrir el paisaje.

 

Montaje fotográfico Carolina Briones | Panoramio

Análisis del evento: estero el Manzano | Elaboración propia

Ocupaciones cinéticas, abiertas, dinámicas, flexibles y permeables del espacio que abren un mundo completamente nuevo y desconocido de posibilidades para los arquitectos y vuelven a dejar dando bote la gran interrogante de todos los tiempos: ¿cómo diseñar? Una pregunta a todas luces imposible de responder en consenso, pero que aquí en el Cajón podemos sacar algunas pistas para volver a preguntarnos lo mismo en el futuro, pensando ahora desde lo transitorio y lo temporal y no ya desde la permanencia.

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Texto e imágenes: Carolina Briones

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