EN HONOR DE DON PEDRO DEL RÍO ZAÑARTU

por Oscar Orellana

Dentro de la nueva comuna de Hualpén se sitúa un lugar único, un terreno con accidentes geográficos y con una naturaleza indómita que se ha conservado durante años salvaguardada por el legado que hizo Pedro del Río Zañartu. Las 552 hectáreas de terreno que conforman el parque son un tesoro natural que permanece vivo hasta el día de hoy, desde los tiempos de la colonia perteneció a los antepasados de Don Pedro del Río y él supo mantener su naturaleza intacta tratando de respetar ese orden natural que el mismo terreno fue forjando. Muchos animales han hecho de este lugar su hogar permanente, podemos observar 35 tipos de aves del bosque nativo, 71 aves de laguna y estuarios, 54 aves marinas y mamíferos tanto terrestres como marinos.

Con la modernidad y los requerimientos de la sociedad, llegaron influencias externas al parque en donde si bien es cierto modificaron su entorno siempre se trató de mantener fuera de este último la contaminación y modificación de su entorno. Es por esto que se declara al Parque Pedro del Río Zañartu Santuario de la Naturaleza en el año 1976, para preservar el bosque nativo existente en la zona y para proteger uno de los pulmones verdes de la comuna de Concepción.

Parque Pedro del Río Zañartu | © Carolina Echagüe

Fachada del museo

Don Pedro del Río nace en Concepción, en el año 1840, favorecido de una herencia por parte de sus padres, Pedro José del Río y Cruz y Francisca Zañartu y Trujillo, que le heredan a él y a sus seis hermanos los terrenos correspondientes al Fundo Hualpén, en sus inicios sus dimensiones iban desde la desembocadura del río Bio-Bío hasta las actuales calles de Carrera y Prat. Ferviente patriota y hombre alejado de cualquier fanatismo religioso, aunque se proclamaba “católico no practicante”, cercano al Presidente José Manuel Balmaceda y a sus ideas de Progresismo. Intrépido hombre de negocios que no dudó en invertir en distintos tipos de empresas y que siempre hizo dichas inversiones en su estilo, ya que si criaba ganado, lo hacía para vender millares de cabezas a los años siguientes. Sufrió entonces grandes desilusiones en los negocios, pero fueron muchas más las alegrías. Ya en el año 1875 se casa con Doña Ana Rosa Serrano, con la cual logra tener dos hijos, una niña de 4 años llamada Ana y un varón de 2 años llamado Pedro.

En el año 1880 tuvo lugar el duro golpe que recibiría Pedro del Río en su vida, ya que por el contagio de la enfermedad de la difteria, muere su esposa y sus dos pequeños hijos. A causa de este gran dolor y como una especie de sanación es que Pedro del Río comienza a viajar por todas partes del mundo, tratando de “ver algo nuevo cada día, para no recordar la tragedia sufrida”. En su primer periplo por el planeta lo acompaña un sobrino de nombre Emiliano Fuentes y ya luego en sus posteriores 3 aventuras por el mundo es acompañado por su segunda esposa Doña Carmen Urrejola, con la cual tampoco pudo hacer perpetuar su nombre ya que los tres embarazos que tuvo Carmen durante su vida jamás llegaron a término.

Cabezas reducidas

Infinidad de objetos trajo de sus viajes Don Pedro, desde una colección de monedas de oro hasta una momia egipcia real que trajo desde Alejandría. El Museo Pedro del Río Zañartu conforma un espacio que era ocupado anteriormente por Don Pedro como casa de veraneo, en donde pasaba algunas estaciones en el año, ya que el paisaje natural y sus colecciones se albergaban en ese espacio. La casa sigue un modelo clásico del Chile de mitad de siglo XIX en donde se sitúa un patio central con galerías y habitaciones que rodean a este último dando la forma de un cuadrado perfecto. Hizo entonces Don Pedro de este lugar un hermoso parque que lleva su nombre, plantando nuevas especies de árboles y creando bajo sus propias palabras “un desorden ordenado” de diferentes especies arbóreas.

Vegetación y cañón

Conforme Don Pedro iba viajando, iba de la misma forma acrecentando su colección y llegó hasta el punto en que tuvo que habilitar su misma casa que hoy funciona como el museo, para guardar allí sus valiosas piezas. Fundamental es el legado que deja a la ciudad de Concepción, personificado en los ciudadanos y ciudadanas de dicha ciudad, por lo que es un regalo a la cultura y esparcimiento de todos sus visitantes.

El testamento de Don Pedro del Río estipula en su cláusula octava que deja como legado a la ciudad de Concepción su parque completo y el museo con todas sus colecciones para el disfrute de las familias penquistas y sus visitantes esporádicos, haciendo hincapié en que su colección debía acrecentarse con el paso del tiempo, recibiendo donaciones de privados y organizaciones para completar aún más las piezas que se exhiben dentro del museo.

Pedro del Río Zañartu fue un filántropo, agrícola, industrial, hombre de negocios y un viajero incansable e intrépido que no dudaba al momento de explorar una jungla, desierto o llano, y en su vida fue de la misma manera. Hombre preocupado por la educación y salud de los más desposeídos y con un sentido patriótico y local como ninguno. Hoy las personas que trabajan manteniendo su legado respetan sus indicaciones al preservar sus colecciones y en la mantención del parque en su totalidad.

Gracias al regalo de Pedro del Río Zañartu podemos disfrutar de parajes conmovedores, diferentes tipos de fauna silvestre, flora y accidentes geográficos que hacen de este parque un lugar único, además de observar colecciones que no se pueden apreciar en ninguna otra parte del país.

— 

Texto: Oscar Orellana 

One thought on “En honor de Don Pedro del Río Zañartu”

  1. Excelente relato de una historia muy interesante que contribuye a divulgar la vida de un ilustre hombre de nuestra zona; cuya herencia es un bién precioso para la comuna Hualpen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *