La sangre del otro

La sangre del otro

¿Quién es “el otro”?
Desde Francia muchas veces,
desde Inglaterra también,
se expulsó a los judíos:
siglo XII, XIII, XIV…
Muchos terminaron acogidos en las Españas.
Tantos, que a la hora de echarlos
ya eran 250 mil.
Casi la mitad prefirió convertirse en cristianos
para no ser expulsados de nuevo,
y todavía hoy, el español medio tiene un 20%
de judío.
Algunos vinieron aquí,
por vivir lejos de los controles y los inquisidores;
para ellos, esta América fue tierra de libertad.

El ADN desordena todo – somos mezclas, a gotas-,
o lo endereza:
(Un viejo me habló en el Metro, a Ud. lo conozco,
lo conozco, ya sé… ¡en la sinagoga!).
Capaz que la sangre de los otros
sea mi propia sangre,
porque el otro, a veces, es uno mismo.


Texto: Miguel Laborde
Fotografía: Luna Figueroa

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