¿Por qué estamos aquí?
No quiero dar una imagen equivocada.
Tengo un amor infinito por esta tierra que llamamos Chile,
y también por la de Sudamérica, son las que conozco mejor.
También a su gente y por lo mismo, es la que conozco.
La que he mirado y olido.
(un espía chino, en el Imperio Romano, pidió traslado:
el olor de los legionarios le producía arcadas).
Una noche estaba en un bar en Bogotá, al día siguiente
me iba a Alemania. Por primera vez iba a despegarme de Sudamérica
y estaba con el corazón partido.
Mis amigos hablaban de cualquier cosa y yo ponía monedas en el Wurlitzer,
para escuchar canciones latinoamericanas, de esas que gritan amores perdidos:
Mi corazón también gritaba ante el abismo.
¿Por qué estoy aquí, ahora?
Tal vez para estar con amigos, amigas, y escucharlos hablar de cualquier cosa
mientras pongo música o mientras miro un libro.
Bajo el parrón el suelo tiene manchas solares, rayos que se filtraron entre las hojas:
estamos aquí, en el Valle Central de Chile,
es lo que conozco.
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Texto: Miguel Laborde
Fotografía: Gonzalo Schmeisser


