Elogio de la vivienda social moderna: Población Juan Antonio Ríos
*Para Santiago Adicto – @santiagoadicto
A pesar de ser un fresco sábado con olor a invierno, en la población Juan Antonio Ríos hay vida, y mucha. Una que otra pichanga, adolescentes deambulando, algún corredor en su rutina habitual y unas cuantas vecinas realizando sus labores cotidianas de día sábado. Como telón de fondo a esta escena, se despliega en su no-esplendor un conjunto habitacional moderno por excelencia, levantado en los lejanos años 40 chilenos. Un buen ejemplo de que la aclamada planta liberada que idearon los arquitectos europeos del temprano siglo XX funciona; enrejada y no tan pública, pero funciona. Los urbanistas modernos estarían orgullosos.

Este conjunto habitacional pertenece a un modelo de integración social creado en 1945, bajo los nombres de De la Barra, Hurtado y Geisse; y con el objetivo de satisfacer, en ese entonces, la demanda de vivienda social mínima. Un modelo de planificación ejecutado por la CORVI, bajo el alero del estilo modernista y exclusivamente para postulantes individuales, funcionarios públicos y obreros. Su estructura, basada en un patrón de bloques de departamentos aislados e insertos en paños de terreno liberado para espacios públicos, mal conservado y todo, da de qué hablar.


La utopía de los urbanistas modernos fue crear un espacio libre en las plantas bajas, que liberaran el espacio bajo los bloques macizos que se erguían por sobre el nivel de la calle, pensados para el poblamiento de comunidades densificadas en altura, favoreciendo la interacción entre vecinos y transeúntes. Sus ideales pronto se convirtieron en la tendencia urbana en proyectos de vivienda de interés social desde esta época y hasta el día de hoy se conserva ese precepto. En el caso de la Población Juan Antonio Ríos, el integrar esa idea al desarrollo de edificios de una arquitectura super-funcional, busca dar paso a un nuevo modo de vida, de carácter urbano, libre y en pos de desarrollar una ciudad de límites permeables y abiertos.

Para algunos críticos, es una construcción extremadamente autónoma que no se cohesiona con la trama urbana de la comuna de Independencia, ni menos con el resto de las edificaciones que circundan el área, o que incluso desorienta. Pero para los amantes del modernismo es un trozo de ciudad que constituye una escultura a escala urbana en sí misma, con todo lo que eso implica en términos de conjunto, pues ciertamente es una obra notoriamente emancipada de las edificaciones aledañas.
Sin embargo, pese a todo lo que se pueda decir, su gran valor está en la voluntad de incluir en su diseño tal vez el más alto de los preceptos del modernismo: el de la primera planta libre, pública y accesible a quien quiera; un lugar donde se cree una vida comunitaria y de valores horizontales. Colectivismo que, aunque parece algo anticuado, aún resiste al paso del tiempo -cojo y sin dientes- y se planta como un viejo estandarte ante los nuevos modelos de ciudad, eminentemente pensada desde lo individual.


Recordar a la población Juan Antonio Ríos es tributar otra vez a aquella arquitectura olvidada y que hoy pasa por obsoleta, tristemente relegada al abandono y a la exigua supervivencia, siempre mal juzgada por la ignorancia de la memoria de corto plazo. Pruebas vivientes de nuestra historia, y que comprueban que esa ilusión del urbanismo moderno sigue respirando, viviendo y adaptándose como puede a las nuevas comunidades que habitan hoy la metrópoli. Tal vez la única fuente visible capaz de crear esa ilusión pasada de una ciudad inclusiva.


Aquí un colectivo de departamentos que no aparece en las publicaciones, ni de la que se habla en las revistas de moda, pero que aun así, constituye uno de los muchos e inadvertidos tesoros modernos del siglo XX que pueblan el Santiago que no se muestra en las postales.
—
Texto e imágenes: Carolina Briones




2 comentarios. Dejar nuevo
Muy buena mirada de las construcciones modernas y su significado social, ya que aporta a la construcción de la historia de nuestra ciudad, con hitos que marcan la idiosincrasia de los chilenos. Gracias por compartir!!
Si bien concuerdo plenamente con el analisis urbano. Hay dos errorres en el reportaje, uno es el nombre, se trata de la población Villa Ríos vecina de la población Juan Antonio Ríos y quizás esto los llevó al segundo error la poblacion Villa Ríos fue construida a principios de los 60 y es una réplica de un conjunto habitacional de Sao Paulo. Felicitaciones por relevar valores urbanos que hay que rescatar.