La otra Dina

La otra Dina

No la de las torturas y la dictadura,
sino la marcial presidenta del Perú,
la de los relojes de alta gama y la de las operaciones,
para mejorar su nariz y borrarse las arrugas
insatisfecha de su imagen en el espejo de las mañanas.

Mientras mataban a los conductores de buses
no cayó,
mientras la Generación Z se derramaba en las calles
no cayó.
Hasta que volvieron a ametrallar a una banda cumbiera,
de nuevo, la quinta o la sexta.

¿Porque la cumbia nació en Colombia,
cerca de la desembocadura del Magdalena,
por ahí por Barranquilla, esa ciudad intensa?
¿Los atacantes eran nacionalistas, de huainos y valsecitos?
Pero su la cumbia ya es santuario de toda América,
en ella se ruega, se celebra, se agradece,
con ella los pueblos marcan sus horas
y por ella encuentran el sentido de sus vidas.
Ametrallar cumbieros…

El pueblo peruano ya no soportó más y cayó la Dina,
pero no volverán a la vida
todos esos músicos asesinados.
Todos nuestros sentimientos para sus familias,
por ellos y por sus tantas canciones
en las que hablaban de los pueblos de América Latina
y El Caribe.

Tres caras tiene esa música, que son las tres nuestras,
la indígena, la africana y la española,
y es en la cumbia donde todos nos encontramos.


Texto: Miguel Laborde
Fotografía: Gonzalo Schmeisser

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