Popular versus vulgar
Leo una entrevista a Sergio Parra, el librero de Metales pesados,
ahí cerca del cerro, el Santa Lucía.
En un momento fue una estrella, cuando el candidato Boric, muy joven,
se sacaba fotos leyendo en su librería:
¿Qué clase de presidente podría ser, un lector de poesía?
Dice Parra que hay un quiebre el dia que se quemó, que quemaron,
que le metieron fuego al Museo Violeta Parra.
Que hasta ahí teníamos una cultura popular respetada,
después llegaron la vulgaridad y la frivolidad.
Podríamos alargar la Línea de Tiempo:
Hay un Chile de antes y después del suicidio de Violeta Parra,
del día en que hizo fuego, se metió fuego, a sí misma:
¿Qué país deja ir, partir, desaparecer, a alguien que escribió
Gracias a la vida, que me ha dado tanto…
¿No debiéramos caer de rodillas en el polvo, rasgar nuestras ropas,
arrancarnos los pelos, como los antiguos profetas,
por el día del suicidio y de nuevo por el incendio?
¿Qué podemos hacer, inventar, para perdonarnos?
Ya no está ella con su dolor,
ni su hermoso museo con forma de guitarra.
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Texto: Miguel Laborde
Fotografía: Gonzalo Schmeisser



